El vaivén lento sobre un columpio de madera atado al viejo naranjo, la brisa en la cara y la libertad sin prisa de las tardes eternas.
¿Quién no ha sido niñ@ alguna vez? ¿Quién no ha jugado en un columpio atado a un árbol? ¿Quién no ha sentido que podía volar ahí arriba hasta que ha probado a hacerlo y se ha dejado las rodillas raspadas en el suelo?
¿ A quién no le gustaría encender un recuerdo?
Aroma a madera vieja, a libertad, a fresco y a cítricos. Con su aroma cálido y relajante, hecho para desconectar y relajar la mente, en el sillón de casa o en un columpio como el de Heidi, ahí ya cada cual que elija donde prefiere estar…nosotros ponemos la «magia», tú pones el momento.
220gr de cera de soja vegetal







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